Manchas de luz, Auschwitz

Hoy se cumple  setenta años de la liberación de Auschwitz por el ejército rojo.

experimento-nazi

Lo primero que vi esta mañana en las noticias fue homenajes a aquellos que pudieron sobrevivir a aquel infierno.

“Llegamos con el primer tren de prisioneros a la estación de Auschwitz. Éramos 728 jóvenes, la mayoría estudiantes. Nos bajaron de los vagones y nos llevaron ante el edificio principal de la estación. Tenían una lista con nuestros nombres. El oficial nazi Karl Fritzsch se dirigió a nosotros para dedicarnos unas palabras que me han acompañado toda la vida: “No teneis ni idea de dónde están” es un campo de concentración alemán, no un centro curativo. Aquí se sobrevive como mucho tres meses. Y si entre vosotros hay sacerdotes o judíos, entonces la esperanza de vida es de seis semanas’»  es el testimonio de Józef Paczynski.

f8b1f4314b9607519ca3ae72ce11c8d95dd7f231a69fdb2b331596937308007eEn el 2010, fui a una exposición que me conmovió el corazón, se llamaba: Manchas de luz, ser mujer en el Holocausto, la obra recoge la mirada femenina de las víctimas del genocidio. Se exhibían proyecciones multimedia del museo Yad Vashen, autoridad para el recuerdo de los mártires y héroes del Holocausto y un vídeo de la fotógrafa israelí Michal Rovner.

La particularidad de esta obra y lo que me gustó fue que la exposición lo aborda desde las temática las estrategias de éstas valientes mujeres para conservar su dignidad desde la perspectiva de la feminidad, la alimentación, la amistad, el amor, la creatividad, la fe, la maternidad, el amor, cuidado al prójimo, la vida cotidiana.

El testimonio de cerca de cincuenta mujeres con su nombre y su apellido.

Me alegro de haber tomado algunas notas y que mi amiga Susana tenga una memoria de elefante y que su costumbre de registrar toooodo me haya ayudado a recordar algunas de las historias para poder compartirlas con uds. Una de las estrategias que utilizaban era rascar el polvo de los ladrillos y frotarselo en sus pómulos, de esa manera se veían “saludables”, por ende más probabilidades de que las usaran para trabajar. Otra cosa, una de ellas necesitaba fabricarse un sujetador y entre todas las mujeres amigas cubrieron su necesidad, juntaron tiras de telas viejas y fabricaron uno para que una pudiera sentirse un poco mas cómoda. Se registran cartas, objetos, canciones y todo aquello que para ellas eran un halo de luz ante tanta oscuridad. Lamento no recordar más detalladamente las historias, pero si puedo transmitirles el sentimiento de gratitud que tuve al ver lo profundamente afortunada que soy.

99

Tengo algunas frases también…

“Esperan lo peor, no esperan lo incomprensible” Charlotte Delbo

“Aún si tu mano sostiene mil estrellas, seguramente tienes fuerza para llevar una más” SelmaMeerbaum-Eisinger

“Lo más insoportable de todo: tomar conciencia de que nadie me necesita, darme por entero y pensar que me disolverá como el humo en la nada”

“Juro aquí, que no guardaré rencor, por mas justificado que fuere, contra un grupo de personas, cualesquiera que seasu raza, religión, creencias, prejuicios o errores. Anhelo vivir, quiero reir y ser fuerte, quiero luchar, amar y odiar, y quiero aferrar el cielo con las manos, ser libre, respirar y gritar, no quiero morir, no no”.

Son las voces de esas mujeres lo que me lleva a hacer este pequeño homenaje, a reflexionar , a no caer en la autocompasión, a no olvidar, a valorar lo que tengo, a dejar de quejarme y a cambiar aquellas cosas que no me gustan de mi misma.

Quino, vivir despeinada

51632373_10

Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad…
El mundo está loco. ¡Definitivamente loco!
Lo rico, engorda.  Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro arruga.
Y lo realmente bueno de esta vida, despeina…
Hacer  el amor, despeina.
Reírte a carcajadas, despeina.
Viajar,  volar, correr,  meterte  en el mar, despeina.
Quitarte la ropa, despeina.
Besar a la persona que amas, despeina.
Jugar, despeina.
Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.
Bailar  hasta que  dudes  si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche,
te deja el pelo irreconocible…
Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con  el cabello despeinado…
Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida.
Es ley  de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.
Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita  por  dentro  y por fuera.
El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come  sano, camina derechita, ponte seria…   y quizá debería seguir las instrucciones, pero ¿Cuándo me van a dar la orden de ser feliz?. Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda… ¡La persona más linda que puedo ser!. Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que debo ser.
Por eso mi recomendación a todas las mujeres:
Haz el amor, una y mil veces haz el amor, entrégate, come rico, besa, abraza, baila, enamórate, relájate, viaja, salta, acuéstate tarde, levántate temprano, corre, vuela, canta, ponte linda, ponte cómoda, admira el paisaje, disfruta,  y sobre  todo, deja  que la vida te despeine.
Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.

Jorge Luis Borges

antoni-arissa-el-beso

Los Justos

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Jorge Luis Borges (1899-1986)